“Mirada en lo Eterno” representa ese instante en el que el alma trasciende la oscuridad y encuentra la luz. Los ojos, cargados de profundidad y emoción, reflejan la memoria, la esperanza y la fortaleza interior. El humo simboliza las heridas, los miedos y el paso del tiempo; el agua purifica cada experiencia, mientras la luz dorada anuncia el renacer. La flor blanca emerge como un símbolo de paz, resiliencia y belleza que florece incluso después de la tormenta. Esta obra invita al espectador a mirar más allá de lo visible y descubrir que, en lo eterno, siempre existe un camino hacia la luz.”